Con el paso del tiempo, llega algo llamado Sarcopenia, que es la pérdida gradual de masa y fuerza muscular. Esta condición afecta al 15% de los mayores de 65 y a la mitad de los mayores de 80. Menos músculo = menos fuerza = más dificultad para moverse y cuidarse.
La proteína es clave:
- Con la edad, al cuerpo le cuesta absorber la proteína. Comer un poco más (junto con ejercicio) ayuda a mantener tus músculos y tu energía.
- Más proteína = menos riesgo de fragilidad y discapacidad.
- Lo ideal: repartir la proteína a lo largo del día, no solo en la cena.
Proteína + ejercicio = combo ganador:
Mover el cuerpo y sumar proteína (sobre todo de buena calidad) ayuda a conservar la fuerza.
Inflamación y envejecimiento:
La llamada inflamación crónica de la edad empeora salud y aumenta fragilidad. Consumir suficiente proteína, sobre todo vegetal, puede ayudar a reducir su impacto.
Cuidado con el exceso:
Demasiada proteína puede dañar huesos y riñones. Se equilibra con frutas y verduras.
Mejores fuentes:
Pescado, pollo, lácteos, huevos, legumbres, frutos secos, soya. Priorizar proteína vegetal ayuda al cuerpo… ¡y al planeta!
Tips rápidos:
- Incluye proteína en cada comida.
- Combina fuentes animales y vegetales.
- No te pases: la clave es equilibrio.
- Acompaña con frutas y verduras para proteger huesos.
En resumen: con más proteína saludable (y ejercicio regular) puedes mantener músculo, fuerza y calidad de vida al envejecer.